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Buceo en Venezuela
El mar ofrece infinidad de posibilidades para disfrutarlo. Una de ellas es conocerlo desde el fondo. El hombre, en su afán por escudriñar realidades naturales, ideó herramientas que permiten un acercamiento a esos mundos, y ahora, con mayor facilidad, el común puede enfundarse en su traje de neopreno, colgarse su tanque de aire y abrir los ojos para explorar nuevas dimensiones. Los poco familiarizados con el ambiente marino quedarían sorprendidos por el cambio. El espacio, la gravedad, el deslizarse se hace tan familiar que parece que uno hubiera estado todo el tiempo en esos lugares. En el país existen innumerables operadoras que prestan el servicio de iniciar a la gente en estas prácticas submarinas, y más que estas empresas, sobran lugares para conocer, investigar, disfrutar y sobre todo conocer. Para echarse al agua por primera vez, además de tener la voluntad de hacerlo, hay que buscarse una operadora que genere confianza y que garantice el conocimiento necesario para atender cualquier eventualidad. En Puerto la Cruz, desde la Marina Américo Vespucio, funciona Horisub, una empresa con más de 18 años de experiencia en la práctica de actividades submarinas. Su radio de acción ataca básicamente El Parque Nacional Mochima , y en consecuencia ofrecen unos 80 puntos de encuentro entre el hombre y esa parte de la naturaleza inmersa en las profundidades marinas. Para la primera sesión -generalmente quien se inicia, repite- ofrecen una pequeña charla, para familiarizar a los "novatos" con los equipos a utilizar. Está garantizado que, aunque la persona no haya ni siquiera experimentado snorkeling, podrá bajar algunos metros, dominando los elementos básicos. En realidad, el asunto es muy sencillo. El choque puede existir sólo cuando uno se cuelga el tanque de aire, pues su peso, hace pensar que el hundimiento es inminente, pero el instructor hará entender que todo está perfectamente medido para que eso no ocurra. Los tragos de agua salada, mientras se le agarra el truco el "respirador" ni se recordarán, una vez que comienza el viaje -por corto que sea- por la inmensidad de mar. El azul se hace intenso, y con frecuencia al menos en Mochima , Los Roques, o en tantos sitios del país- los corales agregan colorido y vistosidad. El mar, con sus misterios, se abre, y tenemos la posibilidad de conocerlo.

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